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Verdugo de Federer y Djokovic: por qué Alexander Zverev es el heredero que el tenis estaba esperando

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La victoria de Alexander Zverev en el torneo final del circuito de la ATP fue un momento que el mundo del tenis ha estado esperando durante años.

Ha sido tal el éxito y longevidad de Roger Federer, Rafal Nadal y Novak Djokovic en la cima que muchas veces se dudó que hubiera un jugador capaz de romper el dominio de los llamados tres mosqueteros del tenis.

Se pensó que solo el tiempo iba a ir determinando uno a uno el adiós de los tres monstruos de la raqueta, quienes desde que Federer conquistó su primer Wimbledon en 2003 han ganado 51 de los 62 Grand Slams que se han disputado.

Hubo aquellos que vivieron momentos de gloria como el británico Andy Murray, el suizo Stanislas Wawrinka, el argentino Juan Martín del Potro o el croata Marin Cilic, pero ninguno estuvo rodeado de lo que rodea a Zverev.

El tenista alemán tiene solo 21 años y en Londres logró el gran título que siempre se creyó tenía su tenis.

Es cierto que ya había ganado tres títulos Masters 1000, la máxima categoría del tenis tras los Grand Slams, pero vencer a Federer y a Djokovic consecutivamente en semifinales y en la final de uno de los principales torneos del calendario confirmó que se trata del heredero al trono del tenis.

El próximo paso
Zverev irrumpió entre los mejores 10 del tenis hace poco más de un año y rápidamente se posicionó entre los cinco primeros, ubicación que ha mantenido durante 2018.

Su victoria en Londres es la décima de su carrera, mostrando una consistencia que le ha permitido ganar en todo tipo de superficie, al aire libre o bajo techo.

Sin embargo, todavía tiene una deuda en su tenis y es mantener el nivel de su juego durante cinco sets en los Grand Slams.

Puede que ya esté dando los pasos adecuados hacía ese nivel dada la manera en la que derrotó a Djokovic y Federer, mostrando una fortaleza mental que hasta ahora no se percibía en él.

Otro fueron los tres servicios directos que logró para cerrar el primer set después de romper el saque al actual número uno del mundo.

Claramente no tuvo miedo y supo que estaba ante una oportunidad única de dejar su huella al plantarle cara a Djokovic en su propio juego, con largos intercambios desde el fondo de la cancha.

La guía de Lendl
El alemán Boris Becker, quien había sido el último tenista de su país en ganar el torneo final de la ATP en 1995, destacó que una de las claves en el crecimiento que está mostrando Zverev es la presencia de su nuevo entrenador, Iván Lendl.

“Como director del tenis masculino alemán me ha tocado guiar a Sascha en los últimos dos años y medio, practicando y viajando mucho con él”, comentó Becker.

“Es un chico de 21 años con curiosidades, a quien le gusta hablar de la vida con una mente abierta y una perspectiva amplia”.

“Con frecuencia me pregunta sobre lo que se necesita para ganar. Yo le digo que una cosa es ganar uno o dos partidos para alcanzar los cuartos de final y otra muy diferente es tener éxito en torneos como las finales de la ATP o en un Grand Slam”.

“Le hablo sobre los viejos días, cuando yo ganaba Grand Slams, finales y era el número uno del mundo, sobre lo que hacía en esas situaciones”.

“Por eso es que estoy muy contento que tenga a Lendl como entrenador porque Iván, quien ha ganado ocho Grand Slams, le puede decir las mismas historias y dar un conocimiento desde las experiencia a su equipo”.

“Hay muchos entrenadores, sin querer faltarles el respeto, pero para ganar Grand Slams y convertirte en número uno del mundo es más fácil hablar con gente que ya lo hizo”.

“Con frecuencia los pequeños detalles son los que marcan la diferencia y cuando tienes a alguien a tu lado puede tener un gran efecto”.

Becker cree que la elección de Lendl fue muy valiente.

“Demuestra la motivación y los objetivos de Sascha para el futuro. Él quiere ganar y ser el mejor y para ello se está rodeando de los mejores”.

Hay que recordar que fue junto a Lendl que Murray ganó dos de sus tres Grand Slams y la medalla de oro olímpico en Londres 2012.

NOTICIAS: BBC

Ibrahimovic, el futbolista más difícil en un campo de fútbol según el controvertido árbitro francés Tony Chapron

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En el fútbol existe la creencia de que el mejor árbitro es el que pasa desapercibido en un partido, aquel cuyo nombre nadie se acuerda tras el pitazo final.

Pero también hay algunos que parecen no guiarse por esa premisa.

Como el francés Tony Chapron, quien a comienzos de este año fue protagonista de una insólita acción por la que terminó siendo objeto de burlas en las redes sociales cuando expulsó a un jugador por haberse tropezado accidentalmente con él.

Incluso le lanzó una patada: el árbitro al jugador, sí.
Antes ya se había dado a conocer cuando tras un partido se negó a entregarle el balón a Zlatan Ibrahimovic, quien reclamó el esférico como es tradición entre los profesionales cuando hacen tres goles en un partido.

Y ahora vuelve a estar en los medios al comentar que el delantero sueco es el futbolista más difícil que le ha tocado sobre un campo de fútbol, tanto para él siendo árbitro como para el resto de los jugadores.

“No solamente con los árbitros, siempre andaba culpando a sus compañeros, siempre tratando de crear problemas con sus rivales”, le dijo Chapron al programa World Football de la BBC.

“Creo que es un jugador fantástico, pero en el campo es alguien más y era muy difícil para un árbitro porque era una especie de actor”, dijo.

“Decía tantas cosas, cosas locas, que creo que no pensaba lo que decía. Como espectador nunca escuchas lo que pasa en el campo”.

Lo que pasó con el balón
Chapron también recordó el incidente que ocurrió en 2015 cuando Ibrahimovic anotó los tres goles en la victoria del PSG 3-1 sobre el Lorient.

“Quería darle la pelota pero cuando llegó a mí me dijo simplemente, ‘el balón’, y no es tan difícil decir ‘¿me pasas la pelota, por favor?'”, se defendió.

“Yo tengo cuatro hijas y cuando no hay un ‘por favor’ al final de la frase uno no reacciona, es parte de la educación, no porque haya sido Ibrahimovic, cualquiera tiene que respetarnos”.

El árbitro de 46 años considera que la actitud del entonces atacante del PSG fue una falta de respeto.

“Fue una manera en la que se comporta mucha gente, lo que refleja un problema de la sociedad en la que olvidamos la cosas más sencillas como decir gracias o pedir por favor”, afirmó.

“Nadie le dice que no a Zlatan y probablemente yo fui el único que le dijo que no”.

Sin embargo, pese a su oposición, Ibrahimovic al final pudo conseguir una pelota que hizo firmar a sus compañeros para llevársela a su casa.

NOTICIAS: BBC